Ficha de cuidados
Kribensis
Pelvicachromis pulcher
También: Kribensis, Krib, Cíclido loro enano
Foto: Tino Strauss · CC BY-SA 3.0
El kribensis (Pelvicachromis pulcher) es la puerta de entrada perfecta al mundo de los cíclidos. Procedente de África occidental, combina lo mejor de la familia —comportamiento complejo, cuidado parental, colores intensos— con una rusticidad poco habitual. La hembra, cuando está lista para criar, luce un vientre rosa-violeta que pocos peces igualan.
Uno de los cíclidos más fáciles
Si te tira el mundo de los cíclidos pero te frenan las exigencias de un disco o de los africanos de los grandes lagos, el kribensis es tu pez. Es resistente y muy adaptable, tolerando pH de 5.5 a 7.5 y aguas de dureza media. Eso sí, sigue siendo un cíclido: necesita un acuario ciclado y estable. Si partes de cero, la guía de ciclado del acuario te ahorrará disgustos.
En pareja y con cuevas
El kribensis brilla en pareja: forma vínculos estables y despliega un cuidado parental fascinante. Para ello necesita cuevas y escondites donde desovar; un coco partido o un tiesto de barro tumbado son refugios ideales. Cava un poco el sustrato, así que va mejor con arena o grava fina y plantas bien enraizadas o robustas (anubias atadas, por ejemplo) que no arranque.
Territorial solo en la cría
Aquí el matiz de carácter: el kribensis es pacífico la mayor parte del tiempo y convive bien con tetras de tamaño medio y peces de la zona alta. La cosa cambia cuando una pareja desova: entonces defienden su cueva y a las crías con determinación frente a cualquiera que se acerque. Es comportamiento natural; basta con dar espacio y escondites a los demás habitantes.
Parámetros y alimentación
Mantén 24–28 ºC, agua estable y limpia con una buena filtración como las de nuestra comparativa de mejores filtros. Es omnívoro y nada exigente: gránulo de calidad y escama como base, reforzados con congelado (artemia, larva roja) y algo de materia vegetal para mantener su color y vitalidad. Si decides intentar la cría, una dieta rica en alimento vivo y congelado pone a la pareja en condiciones de desovar. Una curiosidad fascinante de la especie: la química del agua influye en el sexo de los alevines —aguas más ácidas tienden a dar más machos y las alcalinas más hembras—, un detalle que los criadores tienen muy en cuenta. Resistente, colorido y con un comportamiento parental de libro, el kribensis demuestra que se puede disfrutar de un cíclido sin complicarse la vida.
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Preguntas frecuentes
¿El kribensis es agresivo?
Fuera de la época de cría es bastante pacífico y convive bien en comunitario. La agresividad aparece cuando una pareja desova: defienden la cueva y los alevines con firmeza frente a cualquier intruso, algo normal en los cíclidos.
¿Es un buen cíclido para empezar con cíclidos?
Sí, es de los cíclidos enanos más fáciles y resistentes. Tolera un rango amplio de parámetros y cría con facilidad. Es una excelente puerta de entrada al mundo de los cíclidos sin las exigencias de un disco o un africano.
¿Qué necesita para reproducirse?
Una pareja bien avenida, una cueva o refugio cerrado (un coco, un tiesto de barro) donde desovar, agua estable y buena alimentación. Son padres atentos que cuidan la puesta y guían a los alevines.